Blog de la asignatura Crítica Teatral 2

impartida por Juan Antonio Vizcaíno


miércoles, 12 de enero de 2011

DESÁTAME

Prometeo de Esquilo y Heiner Müller
Dramaturgia: Carme Portaceli, Pablo Ley; Dirección: Carme Portaceli; Reparto: Carme Elias, David Bagés, Luisa Castell, Lorenç González, Gabriela Flores, Pepa López, Albert Pérez
Música: Dani Nel-lo,; Escenografía: Paco Azorín; Centro Dramático Nacional. Teatro Valle-Inclán; Estreno 10 de diciembre 2010.

Tanto Esquilo como Heiner Müller 2.500 años después, fueron testigos de importantes cambios políticos en la época que les tocó vivir. Los paralelismos entre ambos han sido decisivos a la hora de concebir este clásico y su revisión milenios más tarde.
En esta versión de Carme Portacel, después de entregar el fuego y la sabiduría a los humanos y haberse enfrentado al poder de los dioses, parece que a esta Prometeo, Zeus le ha atado con las cadenas muy sueltas. Y tan a gustito que está la señora.

Cual Mónica Naranjo con resaca de varios after más tarde, a Prometeo, convertido en una mujer y princesa del pueblo, interpretada por Carme Elias, se la encadena al decorado sin que rechiste. Paco Azorín, encargado de la escenografía, ha diseñado para el largo padecimiento de Prometeo, algo parecido al mirador de Coney Insland en N.Y.C. Es aquí llega toda la troupe de uno en uno para recordarle a la Elias: “chincha, que ahí te quedas hasta que las ranas críen pelos”. ¿Y lo a tranquila que esta ella? Que parece le gusta que le coman el hígado más que a un tonto un palulú.
En el reparto, dejando de lado su vestuario, hay grandes trabajos. Cabe destacar a Gabriela Flores que asume la función del coro dándole un aire a lo stand up comedy, así como de David Bages en el papel de Hermes y Albert Pérez como Hefesto.

Sobre los elementos del montaje, a decir verdad, poco de la puesta en escena ayuda a comprender esta tragedia. Dentro del variopinto aunque funcional vestuario resalta el conjunto de la Elias, con brillante traje pantalón, que ni robado a Diana Ross en el ropero del Studio 54, así como el de la ninfa, con vestido de putón de Halloween; cortesía de Caramelos Paco. La orquesta en directo, dirigida por Dani Ne-lo, ameniza las transiciones con una partitura jazzistica de color a cabaret de entreguerras; y porqué no, también con un aire a la sintonía de la “Familia Adams” con Morticia encadenada en Coney Insland.

Por lo que se ve, para continuar un proceso de renovación del teatro, parece deducirse que a los clásicos hay que darles un enfoque nuevo. Hay que poner un poquito de comedia en la tragedia, añadir una pizca del estilo Tarantino (que le va mucho al mito), un pellizco de music hall para no aburrir, y por supuesto un toque de cabaret, que siempre da un aire siniestro muy de vanguardia, y no puede faltar en los tablaos contemporáneos. Ante la curiosidad que tales ocurrencias suscitan, uno llega a preguntarse, si el mito de Prometeo llamó al cabaret. ¿O fue el cabaret lo que llamó al mito de Prometeo? ¡Qué difícil! De cualquier forma. ¡Qué divertido es esto de buscar paralelismos entre ideas dispares! Y es que para algunos el culo casa con las témporas. ¡Y a veces, incluso te subvencionan!


MÁXIMO CRECIENTE

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